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Crítica: “Noche de estreno” (1977) de John Cassavetes

Opinión

Por: Alba Cantero

21/04/2018

Opinión

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Gena Rowlands y John Cassavetes.

John Cassavetes fue un hombre que se adelantó a su tiempo. Su particular visión de la realidad y su manera de abordar los conflictos personales del ser humano y su entorno le hicieron despuntar por encima de sus coetáneos. Pero por desgracia para él y su trabajo, los críticos jamás consiguieron alcanzar su nivel en su momento; fue un inconformista que se rebeló contra la simpleza de Hollywood. Sus filmes se caracterizaban por historias que se escapaban de lo usual y sus personajes acostumbraban a tener un peso mayor que la propia trama.

John Cassavetes y Gena Rowlands en Noche de estreno (1977).

Es considerado un pionero del cine independiente y uno de sus los máximos representantes en el ámbito norteamericano. Shadows (1956), su ópera prima, realizada con un modesto presupuesto y con estudiantes de interpretación, supuso una revolución para el cine. Una película repleta de improvisaciones, gamberra, dura, fresca y alejada de los convencionalismos de Hollywood, donde la sombra del cámara se refleja en los actores o hay planos desenfocados.

Gena Rowlands en Noche de estreno (1977).

Cassavetes prestaba más interés en transmitir las emociones antes que en el aspecto técnico, consiguiendo así obras personales e intransferibles. Mostraba su entusiasmo por los neorrealistas: “no le tenían miedo a la realidad; la miraban de frente. Siempre he admirado su valor y su disposición  a mostrarnos cómo somos realmente.”, explicó en una entrevista de Ray Carney.

Gena Rowlands y Ben Gazzara en Noche de estreno (1977).

En Noche de estreno (1977) asistimos a la que probablemente sea una de las más ambiciosas apuestas de su filmografía. El film nos traslada al mundo teatral, donde una reconocida actriz de mediana edad, Myrtle (Gena Rowlands), estrena una obra, en la cual tiene que afrontar su edad real y la pérdida de la juventud. Todo empeora cuando una noche, al salir del teatro, Myrtle es testigo de cómo una aficionada suya muere golpeada contra su limusina en un intento desesperado de conseguir un autógrafo. Pedro Almodóvar, que ya había mostrado su admiración por Cassavetes y su filmografía en más de una ocasión, homenajeó el accidente en Todo sobre mi madre.

Gena Rowlands en Noche de estreno (1977).

La muchacha corriendo bajo la lluvia, la confusión y el desafortunado evento conmocionan a Myrtle, llevándola a un constante conflicto personal, en el que la actriz se vuelve dependiente del alcohol, se comporta de forma errática y sufre continuas alucinaciones.

Un film personal, maduro, que aborda temas como la vulnerabilidad que supone el paso de los años, el deterioro físico, las dudas y temores que la profesión de actriz podían suponer a una mujer de aquella época; el miedo de que la terminen encasillando por un papel de una mujer mayor de la edad que le gustaría admitir que va adquiriendo. La actriz resulta devastadora por la sencillez con la que da vida a su personaje.

Gena Rowlands en Noche de estreno (1977).

Y es que Noche de estreno es Gena Rowlands. Brilla con luz propia, regalándonos una actuación magistralmente interpretada, incapaz de dejar indiferente a nadie. Una Rowlands llena de asombrosos matices, acompañada del propio Cassavetes y Ben Gazzara, se enfrenta con la obra y con todos los que la rodean, mientras su  realidad se ve cada vez más difusa a causa de las alucinaciones que sufre de la chica atropellada, llevando su mente a un estado de ausencia permanente.

Noche de estreno (1977).

Si bien el trabajo técnico no es perfecto, la película está repleta de escenas fascinantes y perfectamente iluminadas, una cámara que se mueve con agilidad y que nos regala planos hermosos. Un escenario donde las bambalinas del teatro se funden con la realidad, y Cassavetes exige al espectador que se mantenga despierto en todo momento y ponga de su parte, con el fin de extraer sus propias conclusiones. Una dirección de actores ejemplar, donde el director trata de succionar cualquier gesto o sentimiento del actor, a través de primerísimos planos.

Cine desnudo y sin artificios. El mundo del teatro dentro del cine. Inquietante, incómoda, cautivadora, real. Cuando alguien ama lo que hace, se percibe. Cassavetes era pasión, y eso quedó plasmado en su cine.

Ben Gazzara, Gena Rowlands y John Cassavetes en Noche de estreno (1977).

Inolvidable escena final en la que Myrtle y un actor, (el mismo Cassavetes) sabotean la obra y deciden improvisar, dejando atrás los diálogos establecidos. Mediante un plano general, el espectador siente estar viendo la obra en el propio teatro. Como curiosidad, el público que asistió a la representación no sabía que estaba siendo filmado, por lo que las reacciones y gestos son totalmente reales.

Cine desnudo y sin artificios. El mundo del teatro dentro del cine. Inquietante, incómoda, cautivadora, real. Cuando alguien ama lo que hace, se percibe. Cassavetes era pasión, y eso quedó plasmado en su cine.

Gena Rowlands en Noche de estreno (1977).

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